
Lo que Higuaín toca en liga lo convierte en gol. Mientras por Europa su fusil está encasquillado, lo cierto es que en la competición doméstica los goles soplan a favor. Ha hecho de la liga su bandera y acumula ya cinco dobletes en lo que va de temporada. No está mal para quien hasta hace unos meses no se encontraba en la cabecera del proyecto de Florentino. Lo de las balas mojadas pasó a mejor vida. En otro orden de cosas parecidas, lo que toca Cristiano -da igual la competición- lo convierte en cortés. Jugó para sí mismo, y tan importante, jugó para los demás. La soberanía del Madrid emerge en Cristiano y los tres poderes pasan también por él. Quien crea que no puede crecer más está equivocado. CR no tiene fin ni meta contratada. Su grandeza aumenta a la velocidad de su cuenta bancaria. Ese esplendor se contagia entre sus compañeros. Que se pegue la hermosura ya es más difícil.
No se sabe si estas exhibiciones hacen más bien que mal en el Madrid hasta que el Olympique clave los tacos en el parqué de Chamartín. Porque en esta liga tripartidista (Barça. Madrid y árbitros) sacar pecho no vale de nada. Aunque siempre haya equipos que se salgan del guión el campeonato nacional no sirve para medir el potencial blanco ante situaciones de extrema presión. Porque no hay presión. Los torrentes de elogios se tienen que ganar en la Champions. Hasta ahora lo que España te da, Europa te lo quita.
Casualidades de la vida si el gol de la victoria de Messi ayer se hubiera marcado hace unos años, cuando la norma dictaba lo contrario, el Barça ya no necesitaría recolocar el retrovisor para ver si el Madrid le pilla el rebufo y el entorno culé tendría en la cabeza un símil entre el gol de Valdo y el gol de Sobis hace tres años, ¿se acuerdan? No pasó, aunque no sabemos si las intimidaciones de la verdadera cara de Guardiola hubieran bastado para cambiar esa suerte. Ojeado en otro blog esta opinión, a Pep le pasa como a Prisa, de repente, descubre que la vida no es perfecta cuando se compite en igualdad de condiciones. Nos espera el gurú del villarato. Agárrense que viene Iturralde.